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Un nuevo blues para mi viejo Dobro

Seguro que a todos nos ha pasado alguna vez encontrarnos con un olor que no habíamos vuelto a percibir desde la infancia. Por un momento nos volvemos a sentir como cuando éramos niños. Salvando las distancias, porque el tema de los olores siempre debe ir aparte, recuperar mi Dobro después de tenerlo semi-abandonado es una sensación parecida de alguna forma.
Las cosas viejas suelen venir acompañadas de recuerdos. Seguro que todos hemos encontrado objetos de nuestra infancia que instantáneamente nos trasladan a épocas que ya nos parecían casi olvidadas del todo. Con los instrumentos musicales esto tiende a multiplicarse porque junto a los recuerdos físicos hay muchas vivencias emocionales asociadas que parece que sigan de alguna forma latentes en el instrumento. Por motivos como estos entiendo que se regalen. Se regala más que un trozo de madera, se da lo que se ha dado también en él. También entiendo que a veces no se quieran ver delante porque traen recuerdos que no se quieren avivar. Y los admiro, porque cuando forman parte de la historia de alguna forma todavía siguen sonando.
Es un tema curioso esto de animar objetos inanimados. Un buen ejemplo de que mucho de los que hay en las cosas proviene de nuestra cabeza. Hasta puede que incluso sea todo.

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Reliquias: El teclado Casio pt-20

Seguro que muchos de nosotros encontraremos un hueco en el recuerdo para este primitivo teclado. Recuerdo aporrearlo intentando sacar algún sonido decente más allá de la frustración que suponía que cada nota tuviese que sonar por separado. Al lado izquierdo tenía unos botoncitos minúsculos para hacer una especie de acordes de lo más cutre pero que finalmente permitían hacer algún sonido interesante. Y en cuanto a los ritmos programados ¿qué se puede decir? Entre el rock , el rock& Billy o el blues no parecía haber muchas más diferencias que la velocidad de ejecución. Una forma ejemplar de fomentar la imaginación.
Lo curioso de estas cosas es que quedan para siempre. Son parte de la infancia como lo puede ser Marco o el Hombre y la Tierra. Puede que haya instrumentos musicales que se usen por temporadas y luego dejen de usarse pero el casio pt-20 queda ahí para siempre marcando a una generación.

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Fernandes: Unas guitarras excelentes.

Hace años tuve la ocasión de probar una Fernandes. Una guitarra eléctrica réplica exacta de la tradicional Fender stratocaster americana. A primera vista me llamó la atención la buena pinta que tenía. No era como las típicas imitaciones que siempre cojean de algún lado o tienen que tener alguna parte distinta para eludir los derechos, esta Fernandes era una réplica prácticamente exacta en su apariencia.
Después de probarla me quedé completamente atónito. El sonido era precioso, tan bueno o más que el de la propia Fender original. Intentando ser precisos me atrevería a decir que tenía un poco
más de volumen de salida que la Fender y algo más de presencia en los armónicos.
Ya hacía años que tenía una Fender stratocaster americana así que conocía bastante bien lo que es esa guitarra. Cuando le pregunté a mi amigo por la guitarra me dijo que la había comprado de primera mano por un precio poco superior a la mitad de lo que valía la Fender por aquella época. Después de ir a preguntar a algunas tiendas vi que todo era exacto. Se podía conseguir fácilmente y el precio seguía manteniéndose en lo que me había comentado. La pena es que por aquella época solía estar sin blanca y aunque para alguien profano pueda parecer estúpido comprar la misma guitarra dos veces, lo cierto es que ya por entonces comenzaba a estar harto de estar cambiando constantemente de afinación para poder tocar con el slide aparte de que al tocar en afinación abierta de sol es más recomendable hacerlo con un juego de cuerdas de un calibre distinto.
Al poco tiempo probé en Madrid unas cuantas Fernandes más. Por aquella época estaban por todas partes. Creo que la tienda era Madrid Musical y allí pude quedarme ancho probando en una pequeña habitación una serie de telecaster Fernandes. Tenían también un sonido fantástico y ahora que lo estoy pensando me arrepiento de no haber conseguido alguna.
Más tarde me enteré que no era el único “espabilado” que se había dado cuenta de esto. Recuerdo incluso a Billy Corgan tocando con Fernandes y seguro que él tenía unas monedas para comprarse las guitarras originales en vez de las copias. Lamentablemente las Fernandes de hoy en día no tienen ese nivel de calidad, seguramente presionadas por Fender que no deberían de estar muy felices de ver que una réplica cuando menos tan buena como las originales se paseaba por ahí casi a mitad de precio.

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