Ya era hora de hablar de temas verdaderamente serios. Ciertamente unas pocas líneas nunca podrán hacer justicia a este tema, ni siquiera un libro creo que pudiese. Seguramente sería necesario dedicarle toda la vida.El principio del camino que me llevó hasta aquí comienza con algo que no podría calificar de otra forma más que como un sinsentido. El problema es que una vez que uno se ha visto en situaciones similares empieza a sentir la necesidad de tirar del hilo todo lo que se puede hasta encontrar lo que más se acerca al comienzo. Al modo que lo haría un detective rastreando pistas que aparentemente no tienen lógica pero que pueden ser claves para resolver el enigma. Esto se agrava especialmente cuando con los años he aprendido que lo que me parecía una simple “fisura” en los sucesos de la vida cotidiana terminaba por expandirse hasta formar un mundo nuevo. Primero se contempla algo que parece “raro”. Es una sensación de que eso que hay delante (persona, objeto inanimado, etc…) no encaja en la imagen. Es como si lo que toca ver delante formase parte de una fotografía que es la vida que nos toca vivir, pero de pronto algo aparece desencajado en el continuo como si fuese una imagen de otro sitio que está superpuesta. Primeramente suele ser una pequeña apariencia pero en cuanto se empieza a mirar detenidamente se ve que ahí delante hay algo que ha sido burdamente superpuesto para dar la ilusión de continuidad.
Hasta aquí podría ser una primera forma de ver y de ilustrar el problema. La cuestión es que las fisuras no aparecen sólo de esta forma, y lo que es peor no aparecen sólo a través del sentido de la vista. Puede ser algo que se escucha, algo que se huele (los olores son especialmente traicioneros),etc… Incluso puede ser algo que se piensa. Hay ideas que vienen camufladas en los pensamientos ordinarios pero luego toman vida propia y exigen que se les ponga en un primer plano destacado.
Volviendo al sinsentido del comienzo de esto decir que ya siendo niño, y no tener ni idea de la persona a la que se refería el nombre, comenzó a sonarme raro el nombre de Faye Dunaway. Viéndolo desde la actualidad de lo que estoy fijo es de que siendo crio lo recuerdo haber visto en los créditos de alguna película, pero de la película no recuerdo absolutamente nada. Hasta esta parte no había mayor problema, simplemente quedaba como una anécdota que como muchas otras debería tender a olvidarse porque no tenía mayor importancia.
El sentido cobra fuerza a partir de que algo después de su estreno veo la película de Barbet Schroeder “Barfly”. En seguida me di cuenta de que la actriz protagonista no me iba a resultar nunca más una persona común. Parecía tener dentro una especie de “luz interior” que la hacía resplandecer especialmente.
Desde luego con razón se suele decir que los ojos son el espejo de alma. Los ojos por su puesto son una de las mejores formas de comprobar lo que estaba apreciando, pero otro rasgo que me llamó especialmente la atención fue la expresividad de las mejillas. Unas mejillas grandes y rollizas que estaban formadas desde la base de unos huesos prominentes. Desde ahí esta “luz” las utilizaba para irradiarse mediante una serie de modulaciones.

Por supuesto creo que la película por aquella época no bajo de quince las veces que la vi. Más adelante volvería a repasarla pero como es lógico tenía una larga filmografía por delante. Hay que tener en cuenta de que no se habla de una joven actriz recién dada a conocer. Era una persona con una larga carrera andada cuando yo tomé conciencia de esto y en la actualidad todavía más. Tristemente la cirugía estética en la que se ha metido poco después de la época de Barfly deformó una buena parte de su rostro, mejillas incluidas. Suelo decir en broma que si ella quería meterse en esos asuntos debió de pedirle consejo a alguien con más fortuna, como por ejemplo Cher que ha quedado bastante más presentable de lo que salió Faye.
Con el tiempo vas viendo cualquier película que cae en las manos y luego pasas al nivel del cotorreo intentando enterarte de cualquier tipo de detalle a base de hurgar en las cosas que salen a luz sobre su vida, hasta que finalmente ves unos cuantos “hilos” en los que se puede encontrar alguna coherencia. Una cosa que siempre me llamó la atención es que pese a haber estado liada con distintas clases de hombres, con actores (Mastrioanni), o con un fotógrafo como Terry O’Neill… lo curioso es que ha tenido unos cuantos músicos en su vida. Con uno de ellos se llegó a casar, Peter Wolf el líder de J. Geils Band fue el escogido. Aunque Wolf suele hacer rock está muy vinculado al blues que suele interpretar ocasionalmente. Se le puede ver por ejemplo tocando junto a Charlie Musselwhite en el tributo a Muddy Waters. Con otro que me dejó completamente atónito en un principio fue la relación que tuvo con el bluesman Hook Herrera. De esto me enteré en un concierto de Hook en un club de jazz. Como gente curiosa que eran en ese sitio distribuyeron un tríptico con unos breves datos bibliográficos en los que hacían referencia al affair con Dunaway. En ese momento me parece que ya no vi nada más, sólo me pude quedar atónito contemplando la noticia. Cuando empezó el concierto pude ver al “artista”. Aunque de Hook hay cosas que me gustan bastante (especialmente cuando toca la armónica y no la guitarra) ese concierto me aburrió mucho. Además él tiende a hacer unos conciertos interminables de más de tres horas en los que al final pocos son los que se atreven a pedir ningún bis del cansancio que acaba teniendo el público. La verdad es que de apariencia se puede entender que para algunos ojos puede estar de “buen ver”. Tipo cachillas y de pinta bastante macarra. En la sala le estaba entrando a cualquier cosa que llevase un culo de mujer puesto. Por un lado todavía tenía en una mano el tríptico en el que había visto aquella noticia de la que no me había recuperado y por otra me encontraba al fulano abordando a cualquier cosa del sexo femenino que se le cruzase por delante. Era una situación bastante extraña.
Aunque evidentemente en todas partes hay gente para todos gustos personalmente nunca he conocido a uno de los míos (aunque por ahí circulan unos cuantos), lo más que he recibido al comentar el tema es algo de comprensión pero poco más. De alguien que tuviese una devoción en el mismo sentido, nada de nada. Generalmente lo que me encuentro son personas que malinterpretan lo que digo. Respuestas del tipo “ya te gustaría liarte con esa” y cosas por el est
ilo. Salvando el detalle de que casi podría ser mi abuela (detalle que no me preocupa demasiado para ser sincero) la gente tiende a olvidarse de otro pequeño detalle. Ni siquiera jamás la he visto en persona. Esto último yo creo que ya es algo más definitivo. Así no es nada más que una “figura” y una “figura” existe como puede existir un libro, no como una persona real. Con esto creo que se ve que es tema cerrado.Lo que me queda es responder con un tanto de ironía como Dylan. “¿Qué mujer le ha gustado más?: Brigitte Bardot ¿Con quién se iría a una isla perdida? Con Brigitte Bardot ¿Quién le ha influido más? Brigitte Bardot”, etc, etc, etc,…
