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Billy Branch, Magic Slim y Big Time Sarah en Pontevedra

Especialmente tenía muchas ganas de ver a Billy Branch y desde luego con Magic Slim y Big Time Sarah el interés no se quedaba muy atrás así que todo pintaba bien para esta noche de blues.
Tuve la fortuna de poder estar en las pruebas de sonido. Allí estaban los Teardrops y Branch haciendo los ajustes necesarios delante de un enjambre de padres de familia que estaban paseando con sus niños pequeños. De las primeras cosas que me llamaron la atención fue lo concentrado y serio que estaba Billy observando que todo el sonido estuviese correctamente. Solamente un instante esbozó una sonrisa cuando una niña pequeña se acercó y se puso a bailar delante del escenario al ritmo de las pruebas de sonido. En ese momento no creí que el detalle fuese demasiado importante pero una vez hecha memoria y visto lo que pasó en el concierto me di cuenta de que aquello hablaba mucho del carácter de Billy. Por las pruebas se sonido no se pasó Magic Slim pero estuvo una renqueante Big Time Sarah que se acercó cojeando ostensiblemente y sentándose en un lateral del escenario como diciendo “En realidad no hace falta que venga pero estoy para que se vea que colaboro en lo que haga falta”.
Poniendo las cartas sobre la mesa el concierto era realmente de Magic Slim teniendo como invitados a Branch y Big Time Sarah. Es cierto que les cedió una parte del tiempo en solitario pero también es verdad que el sonido de su banda seguía allí y se dejaba notar mucho en los márgenes que tenían los dos invitados. No hay que olvidar que los ritmos pesados son “marca” de la casa y la banda los seguía manteniendo aún en ausencia de Magic Slim.
La primera parte del concierto la abrió el guitarrista de los Teardrops tocando en trío con el bajista y el batería. Unas cuantas demostraciones de cómo se toca al estilo de Muddy Waters con una stratocaster más que dignas y unos giros cantando a lo Sonny Boy Williamson II fueron parte de su carta de presentación.
Una vez terminada esta introducción llegó Magic Slim para ponerse al frente de su banda y comenzar con “Bad boy”. Una salud seguramente deteriorada esp
ecialmente en sus rodillas (con aspecto inflamado) hacía que buena parte de su actuación la pasase “medio sentado” en una alta banqueta de madera. Alternó momentos magníficos de interpretación con otros en los que se mostró completamente perdido. De esta parte quedó constancia sobre todo en “Last night” que comenzó sin tener en cuenta lo que hacían sus compañeros de escenario y a un ritmo completamente perdido. Después de unas cuantas rondas a la banda no le quedó otra que adaptarse al extraño e ilógico ritmo que Magic había puesto a la canción, pero para algo es el patrón y los galones mandan en estas situaciones.
La sección de Branch incluyó clásicos como “That’s all right” o “Don’t start me talkin’ todos ellos a un altísmo nivel. Sin ninguna duda creo que ha sido el artista que más cosas ha dado en el escenario o incluso fuera. Para empezar fue el que dirigió las pruebas de sonido, tocó a un nivel incomparable, fue el único que salió a tocar entre el público y hasta al final fue también el único que se quedó firmando discos e incluso hasta vendiendo sus armónicas (creo que a 30€ las dejaba) cuando ya nadie más del grupo quedaba por allí.
Big Time Sarah, que también estaba muy renqueante, consiguió ir disimulando su cojera con algunos bailes improvisados. En cuanto a su actuación se podría decir que sobre todo fue sentida. Dejó mucho de lo que puede dar actualmente sobre un escenario tanto actuando como humanamente. No es Koko Taylor pero sin dudas es una buena cantante.
Cuando estaban sobre el escenario Branch y Big Time Sarah fue muy destacado que Sarah solicitase que le “prestasen” a una niña para ponerla sobre sus rodillas mientras le cantaba “Summertime”. Billy Branch y el guitarrista de los Teardrops también le dedicaron sus solos a esta niña dura
nte la canción. Un detalle humano que aparte de servir para “quedarse” con el público es precioso en sí. En ese momento fue cuando se me “saltó el automático” y pude recordar lo que había almacenado en mi cabeza de interés sobre este tema. Ya he dicho al principio de este texto que la única vez que cambió la expresión de Branch durante las pruebas de sonido fue cuando apareció una niña cerca del escenario. He recordado también que hacía muchos años leí una entrevista a Billy en la que contaba como iba a enseñar blues a escuelas de barrios marginales. Por aquel entonces el detalle se me quedó en anécdota pero ahora viendo todo esto no queda duda que hay algo más que una debilidad por los niños. Desde luego lo entiendo porque viendo tantas miserias como hay por todas partes es más que de agradecer encontrar algo de inocencia, aunque no suele ser común esta actitud tan definida entre los músicos como la que me tocó ver allí.
Resumiendo, una noche más que entretenida con momentos gloriosos y otros en los que se buscaba el sitio correcto. En cualquier pasé un rato muy bueno y además tuve la fortuna de reencontrarme con José que es un chico con el que da más que gusto conversar de blues gracias a lo mucho que sabe y las apreciaciones inteligentes que sabe dar. En esta foto se pueden ver a algunos de los replicantes de ojos rojos que estábamos allí. Parece que la única que ha salido con los ojos bien es la chica. Será que era la única humana.

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Más entradas para Mark Knopfler

He encontrado unas cuantas entradas más de los conciertos a los que he ido de Mark Knopfler. Esta vez corresponden a su época en “solitario”. Puede verse que comparadas con las que puse anteriormente, en el post " De Gira con Mark Knopfler", la tipografía va perdiendo calidad conforme pasan los años. Lo cierto es que la venta automatizada es muy rápida y cómoda pero parece que ha terminado con la estética de las entradas.
Tengo muy buenos recuerdos de esos conciertos. Del de Coruña
porque me sentía como en familia. En lugar de tener que ir hasta el quinto infierno, como suele ser habitual, en ese era todo conocido (el sitio, la compañía, etc…). En Gijón también pasé uno de los mejores momentos. Especialmente porque era un pabellón muy pequeño, al menos comparándolo con lo que suele ser habitual en este tipo de eventos. Se podía ver la cara de todo el mundo a simple vista y era todo lo contrario a los grandes estadios en los que pierdes completamente el contacto y ya no sabes si estás viendo un concierto o un videoclip.

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Sherman Robertson: Concierto en Coruña

Mucho tiempo llevaba esperando este concierto, y finalmente ayer fue el día. Una borrasca que estaba barriendo toda Galicia y que no desmerecía para nada del clima de la ciudad del viento, Chicago, nos recibió. De todas formas el lugar al que nos iba a trasladar Sherman es sureño, Tejas. Desde luego está bien claro que es un firme representante del blues que se hace en esa zona, aunque haya nacido en la Louisiana. Con razón se dice que se es del lugar en el que se pace y no de el que se nace.
Sherman se presentó como un hombre de gesto serio y concentrado, algo que no se suele ver en las fotos promocionales, mas centradas en los momentos de paroxismo de los conciertos o en poses publicitarias. Este perfil, seguramente forjado por las amarguras de la vida, no le impedía dejar libre el músico que lleva dentro. Este ser que lleva dentro se manifestaba durante el concierto con súplicas, gestos al cielo entornando el puño, … en fin, los gestos típicos de alguien que siente el blues.
Lógicamente tocó muchos de los temas de sus discos, “out of sight out of mind” es uno de los que recuerdo ahora…, incluyendo versiones muy sentidas del “Tin Pan Alley” o del clásico de Jimmy Rogers “That’s all right”. Uno de los temas que mas esperaba respecto a los que hace en sus discos es el “Don’t throw your love on me so strong” y desde luego no me sentí defraudado. Sonando en directo este tema tiene la potencia y el cuerpo que no se puede conseguir en disco. Heredero entre otros de los ritmos más clásicos de el mas conocido representante de el blues Tejano, Steve Ray Vaughan, el riff básico de la canción sonaba con tanta contundencia que no le dejaba otra al auditorio que ponerse en movimiento.
En cuanto al resto del grupo (“Blues move”), decir que nos encontramos con lo que yo suelo llamar una blanquito’s blues band . Sin ánimo de ser racista (en este caso a favor de la gente de raza negra), Sherman deja bien claro su procedencia y no sólo en su tono de voz, cosa que también sucede con el resto de la banda pero en otra forma. Me recordó en parte a lo que sucede con Robert Cray
que en este sentido suele estar en un caso similar al de Sherman, aunque Cray pienso que lo tiene bastante más fácil que él para hacer esto, ya que entre el blues que hace Robert y el pop no hay mas que unos pasos de distancia. De cualquier forma es tan respetable esto, como los casos de el otro extremo en los que las las formaciones de los padres pasan a ser heredadas por los hijos creando núcleos cerrados (Shemekia Copeland por ejemplo), simplemente hacer notar que estas elecciones influye en el sonido global.
De los otros tres miembros sólo alcancé a distinguir entre tanto aplauso que el bajista lo presentaba como procedente de Londres (un hombre alto y espigado de aspecto irlandés, mas que nada por ser pelirrojo). De el batería y el teclista decir que cumplían. Cumplían con un papel secundario y de acompañamiento pero haciendo lo fundamental que tenían que hacer, dar cuerpo al grupo. En algunos momentos medidos el teclista se lanzaba a algún solo siempre bajo la mirada del jefe, que era el que tenía la manga ancha para solear y dirigir a la banda por el sitio que quisiese.
Sherman es claramente otro caso de “guitarrista que canta”, pero en cuanto a cantante también creo yo que tiene cosas que decir. Sin llegar al chorro de voz o a los giros del mejor B.B. King de los años 70, Sherman consigue una voz estable que puede modular con distintos melismas. A mi me da la impresión de que en su cabeza tiene mas recursos de los que su voz le permite expresar. En cualquier caso a mi me resultó correcto y me gustó cantando.
Nada más llegaron los bises, tocó la canción que yo mas esperaba “Guitar man”. Est
a vez con un sonido distinto a la del disco, mas fino y sin el wha wha del comienzo, señal de que suele improvisar bastante en sus actuaciones. Lo que si ya no iba tan acorde a mis gustos es el sonido un tanto chillón que le sacaba a la telecaster cuando utilizaba la pastilla del puente en los solos.
En cuanto al equipo, aunque ya no suelo fijarme mucho en estas cosas me sorprendió bastante que tocase todo el concierto con una telecaster color verde claro de pastilla doble en la posición del mástil. Yo lo tenía asociado quizás mas con la stratocaster, pero parece que ese día al menos la tenía como guitarra de reserva (estuvo todo el rato en un soporte junto a los amplificadores). Lo de los amplis también me resulta expediente x. Aunque tenía un fender twin reverb y un marshall de cabezal y bafle ambos conectados, yo tenía la sensación por el tipo de sonido que el único que utilizaba era el Twin. Parecía que se hubiese pasado todo el concierto usando la mitad del equipo, y eso que tocaba en el lado derecho en lugar de escoger el centro que sería lo mas convencional, aunque visto la cantidad de equipo que llevaba igual era eso lo que lo desplazaba hacia un lado. Un ampli y una guitarra nada más. En cualquier caso yo la mar de feliz porque a mi ese tipo de sonido me gusta bastante. Mi ampli es un Twin reverb y una de mis guitarras es una telecaster artesanal con dos pastillas p.a.f. del 57, así que ya se ve que los tiros por el gusto del sonido van por sitios similares.
Es común que los músicos acaben tocando en medio del público. Es algo que él también hizo. Pero la última vez que bajó, terminó dando el concierto en la entrada del teatro, justamente en el sitio donde vendía y firmaba sus discos. Eso si que es matar dos pájaros de un tiro.
Otra cosa llamativa es que este hombre no debe estar casado ni nada por el estilo. Bueno me lo supongo al menos por cosas como las letras “i’m gonna find a big leg woman, someone treat me right”, algunas dedicatorias que creo que hizo a mujeres del público y por los movimientos erótico-sexuales que se puso a hacer en plan Michael Jackson con el pubis, sólo que esta vez usando la guitarra de bandera.
Respecto a las anécdotas comentar que tuvo el detalle de acercarse a mí y dedicarme un trozo del solo. Me parece que en la primera vez que bajó fue con la única persona que lo hizo tan claramente. Ta
mbién es que yo era uno de los pesados que estaban con las cámaras de fotos y encima ya me ha pasado que tengo la costumbre de mirar fijamente a la gente con lo que, o paso por maleducado o llamo la atención. Hace años cuando comenzaban las clases de teoría de la literatura, entre los cien alumnos que debía de haber en ese momento en clase, el profesor se emperró en preguntarme a mí seguido. Por el tono de las preguntas el hombre debía de tener la impresión de que yo sabía de qué iba el tema y que iba a dar respuestas lúcidas. Mal iba, porque sus preguntas caían en saco roto y en ese momento lo que menos me apetecía es tener que hablar sobre esos temas en medio de la clase. Al menos con Sherman se hace mas agradable este tipo de cosas.
Ah. Las fotos no han salido muy bien porque la luz era muy mala y no se podía usar flash. La última es una foto promocional. Al menos que se le pueda ver bien la pinta que tiene alguna vez.
Aquí queda un fragmento de esta gira. Es de otro concierto un poco anterior pero como es mi canción favorita he querido aprovechar para ponerlo.

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"De gira" con Mark Knopfler

Hace unos días tenía compartidas unas fotos escaneadas de entradas de conciertos. Para mi sorpresa ha habido alguna gente que se las ha descargado. La verdad no debería de sorprenderme tanto porque para un verdadero fan todo material es válido.
Lo cierto es que tengo un recuerdo muy bueno de aquella época. Desde que comencé a escuchar seriamente música con los últimos ecos que dejaba en las radios el álbum de Dir
e Straits “Brothers in arms” mi vida cambió de rumbo. Al poco tiempo me convertí en un ávido recopilador de material y una gran bola fue creciendo con todo aquello. La cuestión era que por aquel entonces ese disco parecía que podría haber sido el último ya que pasaban muchos años y no se publicaba nada. Lo que más rabia me daba es que pensaba que debido a esto nunca podría verlos en directo y me había enterado de lo que se cocía cuando todo había terminado.
Entonces llegaron los rumores de la posibilidad de un nuevo disco. Yo estaba que no cabía en mí de felicidad, al fin podría ver en persona aquello que hasta entonces sólo había podido apreciar indirectamente. Finalmente se confirmó la publicación del nuevo disco, “On every street” se iba a llamar y lo que era más importante una nueva gira.
Como se suele decir ni corto ni perezoso me puse a conseguir todas las entradas de la gira por España y a trazar un plan para salir disparado detrás. Hay que tener en cuenta de que estoy hablando de 1992. Por aquella época conseguir las entradas a distancia era algo complicado y lo de los vuelos baratos apenas existía. Ahora que lo pienso me sorprende que haya podido llegar a tiempo de un lado a otro con los pocos medios que tenía. Lo único que sabía es que me iba a encontrar con algún amigo en Madrid y con otro que sólo conocía por corr
espondencia en uno de los días de Barcelona.
Disfruté como un enano, fueron muchos conciertos. Especialmente recuerdo la tanda de Barcelona. Conseguí un hotel que estaba muy cerca de la plaza de toros y me dedicaba a dormir la mayor
parte del día, salir a comer un rato y luego cada noche iba a ver el concierto.
El rock duró poco en mi vida. Pronto el blues ocupó todo el sitio pero siempre que menciono mis músicos favoritos tengo que hacer un sitio aparte para Mark Knopfler.

He puesto algunas de las entradas de esa gira porque además de los recuerdos que tengo de esos conciertos me parecen unas entradas preciosas. No incluyo todas porque sino iba a ser demasiado extenso.

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John Hammond: Concierto en "mi hogar"

No me gustan los titulares de periódicos que pretenden ser “llamativos” tergiversando la noticia a costa de conseguir lectores. Me parece un recurso fácil y miserable. Lo gracioso de esto es que ahora parece que hago algo similar y en realidad lo que pretendo es ser lo más exacto posible.
Cuando hablo de “mi hogar” me refiero al conjunto de sitios en los que tengo mis raíces puestas. Para mí es algo muy importante. Me gustan muchos músicos pero no es lo mismo escuchar a uno de “mi tierra” que a otro que sea de otro lugar. Lo mismo sucede con lo que pasa en los sitios en los que he crecido, no es lo mismo que lo que pasa en otros lugares. No es que sea mejor o peor, tampoco es cuestión de apoyar ciegamente algo que siento propio como si fuese cuestión de ciego forofismo deportivo. Simplemente me resulta más íntimo. Siendo estrictos por hogar la r.a.e. entiende esto: 5. m. Centro de ocio en el que se reúnen personas que tienen en común una actividad, una situación personal o una procedencia.
A John Hammond ya lo había visto hace algún tiempo en otra ciudad. Eran unas circunstancias distintas. Un teatro más hecho en el que todo estaba mínimamente profesionalizado. Fue un gran concierto, salí a la calle y todo siguió normalmente. Por otras referencias sabía que intentar “darle la lata” para tocar con él era algo inútil y hay que ser comprensivo con esto. Esta vez fue distinto.
Para empezar cuando tuve noticia de que iba a tocar aquí, me quedé completamente atónito. Sé que John Hammond hace muchos conciertos y en solitario todavía es mucho más “móvil” pudiendo ir a casi cualquier lugar que tenga unos simples requisitos mínimos, pero eso no le quitaba nada a mi sensación de sorpresa. Por aquella época comentaba a mis amigos “Me siento como si Jesús viene a tu casa a regalarte una biblia, por lo menos tienes que escucharlo”. Quizás no es la comparación más adecuada pero es lo que se me vino a la cabeza en aquel momento. Lo cierto es que estaba como un niño con zapatos nuevos. Uno de mis músicos favoritos y seguramente el que más me gusta en acústico iba a tocar a poca distancia.
El concierto fue impresionante. Un aforo pequeño y en un lugar dejado de la mano de Dios en cuanto a blues se refiere, pero eso a John no le importaba. Tocó con una intensidad tremenda dejándose el alma en cada nota que sacaba a su guitarra y su viejo dobro. Muchos artistas se reservan para tocar en las citas más reconocidas (Montreaux se me viene a la cabeza ahora), dejando lo mejor de su repertorio y su creatividad para estos momentos en detrimento de otros conciertos a los que van sin mucho entusiasmo o simplemente a “cumplir” y ganarse el pan. El caso de John no se puede incluir aquí. Fue un largo e intenso concierto en el que nos dio una excelente muestra de lo que son las raíces del blues. Sin querer exagerar creo que hasta era emocionante ver como afinaba su viejo dobro mientras tocaba las canciones. Porque afinar es encontrar unas proporciones matemáticas pero también se puede hacerlo mientras se actúa manteniendo el gusto de la canción.
Cuando terminó el concierto nos fuimos al hall del auditorio. No me había dado cuenta pero siendo lógico lo cierto que es los artistas deberían de salir por la misma puerta que nosotros porque el auditorio era tan chico que no debería de tener sitio para mucho más. Y así fue. Para mi sorpresa John salió acompañado de su mujer esta vez por la puerta principal, no como la anterior vez que no lo
había visto después del concierto. No recuerdo la forma pero el caso es que al poco rato estaba hablando con los dos. La mujer se reía de la foto que anunciaba el concierto. En ella John salía mucho más joven de la edad que tenía en la actualidad. Con John no acerté a preguntarle nada de interés, lo único que se me vino a la cabeza es darle las gracias por su concierto y por todo su trabajo. No soy nada fetichista y generalmente fuera de los conciertos no suelo correr detrás de la gente que admiro pero el caso es que él amablemente me dedicó la entrada del concierto. Tampoco he pedido autógrafos cuando he tenido oportunidades ( y no me han faltado), pero el que me firmó él lo guardo como un bonito recuerdo y mucho cariño. Cualquiera que conozca, aunque sea superficialmente a John, sabe que es una persona extremadamente dulce y muy educada. No se dedica a hacer cosas sólo por el compromiso de hacerlas.
Aquí queda una foto de John en uno de sus conciertos. Y este de abajo es un video de una de las canciones que hace que más me gustan. El Come on in my kitchen de Robert Johnson.



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Concierto de José Luis Pardo & the Mojo Workers

Hacía tiempo que había escuchado alguna canción de este chico y la verdad tenía bastantes ganas de escucharlo. No sólo porque tengo debilidad por el blues que se hace en Argentina, también porque ya me gustaba el estilo que le supuse. Y la verdad es que no me equivoqué.
Ya no era como antes que me encontraba a mucha gente conocida cada vez que iba a un concierto. Esta vez ya llevaba bastante tiempo desconectado y pese a ser a tiro de piedra el concierto iba por mi cuenta.
Antes de entrar en la sala pasé por un local que ponía lo que se conoce como “salsa”. Resumiendo pachanga para que la parte que más funcione de cuerpo sea la que está
debajo de la cintura. Lo curioso es que cuando llegué a la sala parecía el mismo sitio. Al menos la mayoría de la gente debía de ir de un lugar a otro sin importarle demasiado que en un sitio pusieses “salsa enlatada” o un concierto de blues. El caso es que el concierto ya había comenzado justo cuando entré y me busqué un buen sitio.
Formación de trío: guitarra bajo y batería, que aunque deja las cosas justas es mas económica para giras en las que no sobra el dinero. La primera parte del concierto bastante clásico, algo por otra parte típico en buena parte del blues argentino, más respetuoso con la tradición que el que se hace por aquí. Gibson Es-335 incluida, Jose y el resto del grupo tocaron muchos temas clásicos, de los que alcancé a distinguir varios de los que estaban en los discos.
Solos que tendían a extenderse pero que cuando lo hacían era porque tenían algo que decir. No como sucede en muchas ocasiones que la vanidad, el afán de notoriedad, el demostrar que “soy el que mejor toco porque tengo mas técnica que nadie” o cualquier
otro multitud de razones todas ellas ajenas a la música se imponen sobre lo que debería suceder.
Hacia la mitad del concierto se pasó a la strato para quedarse bien ancho tocando un repertorio de Steve Ray Vaughan, cosa que también hacía dignamente. La verdad es que en cuanto a esto tenía una idea distinta, quizás me hubiese esperado mas influencia de Albert King, pero si hay que hacer caso a lo que duró cada cosa parece que srv hubiese poseído a este argentino. Finalmente recuperó la primera guitarra y después de unos bises algo forzados (forzados por el público que no sabía de qué iba la cosa), terminó el concierto.
Cantando, sin llegar a tener la potencia de Otis Rush cumplía perfectamente. Aunque puestos a valorar creo que entraría mas en lo que Albert Collins decía: “Soy un guitarrista que canta”.
Al terminar, siguiendo la larga tradición de los músicos de blues que promocionan sus discos en sus conciertos y haciendo bueno el lema de que no hay nada mejor que invertir en uno mismo, nos contó la oferta que tenía de dos discos. Creo que la oferta era algo así como uno por 10€ o 2 por 20€. Las cifras exactas no las recuerdo pero si las proporciones. El caso es que primeramente me sentí algo indignado al ver que nadie le hacía caso, después me sentí algo mas dolido al recordar que esa gente entre la que estaba es a la que pertenezco. Pero felizmente recordé la sensacional oferta y que como suelo decir, pagar dinero por algo que no tiene precio es un chollo.
Para mi gusto lo único que se quedaba un poco corto es en cuanto a cuestio
nes técnicas. Hace ya muchos años que me aburre hablar que si este ampli o el otro, este juego de cuerdas o el otro,… pero en lo que si me paro todavía es en darme cuenta si me gusta el sonido que oigo. Desde luego se notaba que se esforzaba en la adecuada dirección, ya que la elección de los pedales, guitarras o amplis era buena. Sólo faltaba un punto en “nitidez” del sonido para que fuese completamente impecable.
De cualquier forma un concierto espléndido de un chico que con tan solo 25 años tiene un presente brillante y un futuro mas que prometedor.

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