Hace poco, haciendo búsquedas al azar, fui a parar a la web de mi ídolo, el difunto Luther Allison. La portada de la web es lo que me devolvió la idea porque ya conocía esa frase tan famosa de él. “Deja tu ego, toca la música, ama a la gente”
En las entrevistas que le pude ver Luther nunca me pareció destacar por ser un pensador medianamente elaborado. Parecía que todas sus ideas formasen la cara externa de un torrente emocional que era el que realmente debía de guiarlas. En cambio aquí vuelve a estar el tema de la vanidad que tanto me ha venido obsesionando desde hace años. Y sé que esta es una de las frases a las que él le daba más importancia porque era así cómo veía las cosas
Mi ídolo desde la adolescencia y la vanidad que tanto me persigue por todas partes de nuevo convergen. ¿Por qué?, ¿para qué?.
En las entrevistas que le pude ver Luther nunca me pareció destacar por ser un pensador medianamente elaborado. Parecía que todas sus ideas formasen la cara externa de un torrente emocional que era el que realmente debía de guiarlas. En cambio aquí vuelve a estar el tema de la vanidad que tanto me ha venido obsesionando desde hace años. Y sé que esta es una de las frases a las que él le daba más importancia porque era así cómo veía las cosas
Mi ídolo desde la adolescencia y la vanidad que tanto me persigue por todas partes de nuevo convergen. ¿Por qué?, ¿para qué?.



