Jugar de adulto para ser como los niños

Hace unos días me quedé perplejo mientras iba por la calle. Un circuito de automodelismo que conocía desde hace más de veinte años y jamás había visto usar estaba siendo al fin utilizado. En realidad tampoco es un disparate muy grande, después de todo un circuito de automodelismo está pensado para eso, lo disparatado sería que hubiese carreras de elefantes en ese sito pero para el caso me produjo una impresión parecida. Ver a adultos jugando de la misma forma que si fuesen niños pequeños es algo que no me deja de sorprender. Al fin y al cabo una de las cosas que suele pasar al entrar en la edad “madura” es que se acaba dejando de mirar como se miraba de niño. Se aprende a no mirar a la cara de la gente en las distancias cortas, en el ascensor, en los autobuses, en el metro…; se aprende a no mancharse la ropa haciendo tonterías; se aprenden muchas cosas así…. y lo peor de todo es que se aprende a perder la inocencia. Se consigue que las cosas “sean lo que son” porque son así y no hay más que hablar. Para Platón, en cambio, el conocimiento partía de la admiración y eso es lo que te permite la inocencia, sorprenderte por cualquier cosa.
Cuando somos pequeños generalmente queremos ser adultos y yo cada vez estoy más convencido de que ser mayor consiste en recuperar lo que éramos de pequeños. Parece una suerte de dislate para no estar nunca tranquilo. Es como si sólo se quiere lo que no se tiene. Quizás en eso también consiste la humanidad.

10 comentarios:

Drawing rampopo dijo...

saludos.
estoy de acuerdo.

ser adulto para mi consiste en ser un perfecto imbecil rodeado de imbeciles que se creen algo solo porque ganan dinero.

bLuEsMaN dijo...

Una forma muy buena de decirlo.Yo también intento ser un perfecto imbécil. Últimamente hasta hago prácticas para perfeccionarme.

saludos

Amanda dijo...

Hola, hace poco di un taller de literatura para niños, basado en la novela de "El principito", vaya forma de describir a los adultos... yo todavía no quiero pensar en si soy completamente ya un adulto, pero el hechode pensar en qu ealgún día lo seré, me da miedo, y un poco de asco... ja

Por otro lado, no se cómo hacer eso que me preguntas en el ijgg o eso, la verdad yo me lo copié de tu página! je... siento no poder ayudarte, pero tengo un abrazo y algunas mariposas...

bLuEsMaN dijo...

Hola Amanda :)
Yo creo que adultos del todo no llegamos a ser . Siempre suele haber algo que nos termina salvando.

Lo de ijigg parece que era cosa de ellos. Creo que lo han solucionado.

un abrazo.

camila dijo...

por eso me gusta ver esos programas de niños que explican el mundo con una mirada extraña llena de datos curiosos xD Para mi la infancia se termina cuando dejas de mirar las patas de las hormigas con profundo asombro... ¿cómo no extrañarlo?
saludos :)

bLuEsMaN dijo...

Justamente eso, el asombro.Ahí está la clave. Y casi no menos importante es lo de saber extrañarlo, porque para poder encontrar algo hay que saber que está perdido.

Me alegra mucho poder saludarte por aquí. ;) Hasta pronto.

sinnick dijo...

Yo creo que está en nuestra mano conservar algunas cosas de las que fuimos de niños. Dejar de admirar, o de soñar, eso se decide, no pasa porque sí.
Muy bonito el post. Besos!

bLuEsMaN dijo...

Sí, en realidad perder la admiración es una consecuencia. Seguramente los problemas ya vengan de mucho más atrás una vez que se llega a eso.

gracias y saludos ;)

Meli dijo...

Pienso como vosotros. Cuando uno deja de admirarse por cualquier cosa nueva que ocurre a su alrededor es cuando la infancia comienza a desvanecerse. Y cuando uno se da cuenta de que eso es lo que le está pasando, se resiste e intenta, no siempre se consigue, volver a la inocencia de la infancia.

Besotes.

bLuEsMaN dijo...

Muy bonito Melie.
Muchas gracias por tus palabras y un abrazo.

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